sábado, 16 de mayo de 2026

EL RAPERO TIGRE


 






EL RAPERO TIGRE


Los vecinos me decían qué bestia, y yo les contestaba que qué más daba, a la próxima les invitaría a la juerga. Todos conocían mi forma de celebrar; micro en mano les daba primicia de los que iban a ser mis nuevos éxitos, sin que ellos le sumarán obviedad al banquete de comida foránea y estupefacientes variados. Convenía aparentar que mi vida era tan normal como la suya, y ahí les juro, que de igual manera los bien nacidos mentían.

Cayó martes aquel día, en que salí a la calle y Dios me miro gris desde su cielo. Hubiera sido mejor ponerle correa a lo salvaje, aunque,  el instinto no sabe de jaulas. Quería pollo pa comer y fuimos a un Chiken, la pibita que atendía me miro vicioso y, carente de preferencias, la invité a mi carro. Ella gozó, yo la dejé mimarme; hasta los asientos de piel quedaron guarros.  Y como la tarde aún iba pa largo seguí con la invitación y se vino a mi departamento del centro; allí estaba a salvo, no sólo mordía mis verso.

《Si la vida es fiera, yo le rujo de vuelta 》.

El juego siguió con el mismo vicio, entre risas, comida rica y bebidas fuertes.Después de que la Luna nos saludara, la piba se quedó en una esquina de la cama y este lírico se fuepa su casa buena; mi bestia no lleva bien que no le dé de comer.

Con 24 años y un estudio en el sótano, la noche era mía, llegó la inspiración:

《Tengo un tigre en el cuarto y otro en el pecho, uno me cuida el sueño, el otro me cobra el precio 》.

La alarma sonó sin avisar como de costumbre y de repente los chicos ya estaban abajo dándome la mala noticia.  La chava, la piba, la tipa rubia del restauran de pollo, se había pegado a nosotros, no sabían en qué vehículo, y en vez de tocar al timbre pa reclamar lo que quería, saltó la tapia y mi tigre, mi Verso la había enganchado. ¡Vaya chingada no más! Menos mal que la fiera ya había ingerido su dieta cumplidamente.

Sin buscarlo,  aprendí  que la fama tiene sus trampas. Pa que no se me cerraran puertas, le di guita a la piba y lleve a Verso a un santuario de animales. Todos los meses, me permito sí o sí ir a verlo, le doy carnaza y me quedó mirándolo rato largo mientras le canto; Verso, entrecierra los ojos y se pone panza arriba.Ahora, su rugido de bienvenida es el de una bestia.

《Canta, tigre, versa, que tuyo es mi corazón 》. 

 

 

                                   Gema Blasco


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